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Ritmos de Herencia:
La vida de Diana
Diana Rocío Mancilla Hernández nació el 6 de enero de 1978 en San Gil, Santander. Su pasión por la danza se desarrolló a muy temprana edad, desde el grado segundo en el colegio Carlos Martínez Silva, gracias a la profesora Omaira Castellanos.
La primera danza que recuerda con tanto aprecio es un joropo llamado "Soy Solterito y Me Caso"; desde allí, comienza su recorrido por la danza.
En sus años de secundaria, cursados en el colegio La Presentación (anteriormente Normal Departamental), gracias al potencial visto por el profesor de educación física Yerson Barroso, fundó el grupo de danzas del colegio, al cual Diana ingresó como monitora. Con el tiempo, entró como bailarina, fue coordinadora y culminó siendo instructora.
Graduada del colegio, dos años después ingresó a la universidad, donde solicitó al profesor Néstor Gómez que iniciara un grupo de danzas. En el cual, ella montó 3 presentaciones de danzas modernas para el festival de jóvenes que ejecutaba el colegio San Carlos; debido a esto, el colegio San Carlos, colegio Guanentá y el colegio La Presentación (anteriormente Normal Departamental) se unieron para sacar un grupo de danzas que representara a San Gil. Donde Diana, con la colaboración del profesor de educación física Antonio del colegio San Carlos, montaron presentaciones de bailes internacionales como el mambo, tango, jarabe tapatío y cumbiamba, las cuales presentaban en colegios y en festivales de municipios vecinos.


Diana nos cuenta su experiencia bailando su primera canción que la llevo a introducirse al mundo de la danza.
"Soy solterito y me caso".
Diana relata cómo "Sangileñita", una de sus canciones favoritas, marcó una experiencia significativa en su trayectoria dentro del mundo de la danza.
Debido a situaciones personales, pauso sus estudios profesionales, pero gracias a sus conocimientos en danzas consiguió empleo en el Instituto de Cultura y Turismo como docente en danzas, donde alcanzó a dirigir 16 grupos de danzas de niños y adolescentes de los colegios San Carlos, Luis Camacho y La Presentación (anteriormente Normal Departamental), gracias a un convenio que ejecutó Diana.
Trabajó como secretaria en la Universidad de Investigación y Desarrollo (UDI) Sede San Gil y en Infortec, donde incentivó las comparsas, concursos de danzas y festivales, los cuales contribuyeron a la integración de todos los estudiantes.
Sus logros hasta el momento incluyen fundar su escuela de danza folclórica, obtener el primer y segundo lugar a nivel nacional de danza con los niños de la fundación FIDES, participar en y conseguir el primer lugar en el carnaval de Barranquilla junto a la academia de danzas Nego, además de enseñar a niños el amor por el baile y por la danza folclórica.
"Herencia de mi Tierra", así nombró Diana su academia, debido al arraigo por rescatar la memoria de los ancestros y la riqueza cultural. Pues, como sangileña, ha notado la pérdida de la historia de su pueblo, por lo tanto, consideró que la mejor manera de rescatar y conservar es enseñando a niños la danza folclórica, proyectando la importancia que tiene la herencia cultural.
Fortaleció su talento con instructores, como la profesora Marina Ballestero, quien le enseñó danzas en el bachillerato; la profesora y cantautora Marta Hormiga, quien le enseñó la parte folclórica de la cultura, la cual Diana hace homenaje a ella en una danza llamada "La Danza de La Hormiga Culona", escrita y coreografiada por la nombrada autora; el profesor Néstor Gómez y el maestro Laguna, quien tiene una corporación en Bucaramanga llamada GIFOS, la cual lucha por prevalecer el arte ante la modernización de la cultura.
Acerca de sus metas y aspiraciones, desea adquirir un lugar formal para su escuela de danza, donde cualquier niño, sin importar su procedencia, pueda cultivar su pasión por la danza, y aprendan a invertir su tiempo en actividades que les puedan atribuir, y, por supuesto, ser recordada por sus estudiantes.

Se desempeña en la danza folclórica, nacional e internacional, la cual es su preferida. Destaca la danza andina, entre ellas el bambuco, la rumba criolla, la guabina y el torbellino; típicas de Santander.
Es madre de dos hijos, Camilo Andrés Gómez Mancilla, de 29 años, y Karen Dayann Mejía Mancilla, de 19 años, quienes han tomado de su madre el amor por el arte y la cultura, y la han adaptado a su personalidad. Camilo, durante dos años, perteneció a la banda sinfónica del Colegio San José de Guanentá, donde se caracterizaba por tocar instrumentos musicales de viento, además de ser un excelente bailarín de salsa. Por otro lado, Karen, desde pequeña, bailó en los diferentes grupos de danzas que había en los colegios, donde Diana realizó los montajes de dichos grupos hasta el bachillerato. Para el año 2021, fue representante de las instituciones educativas en el del Reinado Nacional intercolegial de La Cumbia, donde fue primera princesa nacional.



Karen Mancilla, hija de la destacada bailarina Diana Rocío Mancilla, comparte su singular experiencia de crecer en el vibrante ambiente artístico.


Recomendaciones de canciones por Diana Mancilla.
Eventos como la participación en el Carnaval de Barranquilla, la presentación a Serpa como representante en el Congreso de la República y la presentación como al presidente y ministros hace 6 años en San José de Suaita como únicos invitados, forjaron su carrera como artista.
Realizó un diplomado con el Ministerio de Cultura acerca de docencia en danza, enfocada al folclor, el cual culminó en Barrancabermeja gracias a un convenio con UNIPAZ. Hace parte del Grupo de Gestores, el cual realiza ponencias o capacitaciones acerca de la cultura, los cuales enriquecen su conocimiento. Además, entabla conversaciones con personas que han trabajado en el sector cultural y ancianos; éstos la ayudan y guían para seguir conservando la historia.


Asimismo, es guía turística local, secretaria auxiliar contable, tecnóloga contable en gestión empresarial certificada por el SENA, a su vez, gracias a un convenio del SENA y la UDI, obtuvo su título profesional como Administradora de Empresas.
Su técnica de trabajo consiste en comenzar enseñando el manejo y coordinación de los dos hemisferios, también la diferenciación de los diferentes espacios y/o escenarios. Con el conocimiento previo que tienen sus estudiantes acerca de la danza moderna (como la salsa o el merengue), ésta los convierte en pasos de danza folclórica.

